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miércoles, 27 de mayo de 2015

Silencio


Para John Cage, el compositor de “el silencio”, lo que llamamos generalmente silencio es más bien una predisposición mental o un estado de ánimo porque, en realidad, estamos rodeados permanentemente de sonidos.


Paradójicamente, tomando esta idea  como base, considerando que el silencio es una predisposición mental más que lo opuesto al sonido, puede ocurrir que sea precisamente un tipo de sonido el que nos ayude a conseguir nuestro silencio interior.

En mi caso, ese sonido es el de la lluvia tormentosa… 

Pero, ¿a qué me refiero cuando hablo de conseguir nuestro silencio interior? Me estoy refiriendo a generar ese estado mental en el que podemos conectar directamente con nuestra esencia y dejar que nos muestre aquello que tanto nos cuesta ver.

Para generarlo necesitamos dedicarle y dedicarnos TIEMPO. Necesitamos hacer un viaje interior desde la cabeza al corazón. Dejar “el pensar” atrás, para llegar “al sentir” y, desde ahí, “al ser”.

El vehículo que nos trasportará de un lugar a otro será la respiración.

Primero observándola, sin forzarla, poniendo en ella toda la atención. Poco a poco se transformará en una respiración lenta y profunda que te ayudará a expulsar lo que sobra de ti con cada espiración y a llenarte de lo que necesitas con cada inspiración...

Esa respiración te permitirá observar los pensamientos como olas en el mar de tu mente... Cómo vienen y van, cómo unos llevan a otros... Cómo algunos se pierden en la inmensidad…

Notarás cómo tu mente se va serenando y empezarás a escuchar tu propia música desde el interior...

Siéntela y deja que te lleve hasta tu esencia…


Encuentra ese espacio que te ayude a empezar. Un espacio libre de interrupciones, en el que te resulte agradable estar. Relaja los músculos de tu cuerpo y siéntate en una postura cómoda, con los ojos abiertos o cerrados, como tú prefieras, y comienza tu viaje al silencio.

Al principio será difícil, te costará encontrar tu ritmo, pero una vez lo descubras, podrás bailar a su son siempre que quieras.

Imagina que el silencio fuera música… ¿cómo sonaría la tuya?


“Hay un sonido de felicidad constantemente en tu interior, como en el interior de todo el mundo. Sólo tenemos que permanecer en silencio para oírlo.” – Osho.


¿Quieres que hablemos? Pídemelo aquí.


viernes, 27 de febrero de 2015

Imagine

Hoy la cosa va de imaginar…
Vivimos inmersos en las prisas del día a día. Tenemos la agenda repleta de cosas que hacer: vida social, familia, trabajo, deporte, ¿ocio?…
A veces estamos apagando fuegos constantemente y eso nos impide ver más allá. Estamos aquí pensando qué tenemos que hacer después y nos olvidamos de que, ahora, estamos aquí…
Así es bastante complicado tomar decisiones que nos ayuden a definir el futuro que queremos, incluso simplemente vivir el momento, es decir, VIVIR. Nos dejamos llevar por la marea y, a veces, la resaca nos deja KO en la inmensidad del océano.
Dado el caso, no se trata de nadar contracorriente, agotándonos y hundiéndonos en las profundidades, sino en paralelo a la orilla para escapar de ese poder de succión y encontrar aquel remanso que nos permita tomar perspectiva y volver a conectar con nosotros mismos.
La cuestión es, ¿dónde está la orilla? Párate. Búscala. Sitúate y comienza a nadar. Al cabo de un rato atisbarás ese remanso.
¿Cómo es? .......imagínalo....... ¿dónde está? ........... ¿qué necesitas para llegar hasta él? …………… ¿de qué tienes que prescindir para disfrutar de ese espacio?
Ahora que ya has localizado “tu zona” quédate ahí un rato y regodéate disfrutando de ella…
Desde ahí tienes la capacidad de mirar a tu alrededor y verlo todo con perspectiva, como si fueras un observador.
Puedes ver los intereses que te mueven en la vida y acercarte a ellos para descubrir más. Puedes ver tu fortaleza y cómo usarla para que te ayude a salir de la corriente.
Puedes verte a ti mismo comportándote como te gustaría en determinadas ocasiones. Tienes la posibilidad de verte tantas veces como quieras, hasta que estés satisfecho con lo que ves, al fin y al cabo eres el director de escena.
Puedes crear tu película, aquella en la que tú seas el protagonista. Puedes jugar saliendo a escena e imaginando cómo sería todo si cambiaras determinados comportamientos y actitudes. Será tu laboratorio de pruebas hasta que encuentres la fórmula que deje salir tu esencia.
¿Qué ves? ........... ¿qué sientes? …………….. ¿qué escuchas?
En esa zona nadie te juzga, ni siquiera tú. Simplemente observas, exploras, descubres…
Deja volar tu imaginación, que te lleve tan lejos como quiera, tanto en el espacio como en el tiempo.
Ya puedes regresar de tu viaje poco a poco. Si quieres, puedes anotar aquellas experiencias y descubrimientos que más te hayan impactado o interesado. Serán la guía de tu futuro.
Tener una visión a largo plazo te ayudará a orientarte y a tomar decisiones hoy, el momento en el que VIVES.
Esa visión será tu motivación, nunca una obsesión.
Igual que John Lennon imaginó su mundo perfecto, prueba a imaginar el tuyo, ¿cómo sería?

“…nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y costumbres.” – “La vida del Buscón” – Francisco de Quevedo.

¿Quieres que hablemos? Pídemelo aquí.


lunes, 21 de enero de 2013

La evolución forma parte de nuestra naturaleza.


Hemos llegado hasta aquí a través de la evolución de las especies, ¿qué nos hace pensar que este proceso ha terminado?
                      
Toda evolución implica un cambio. Un cambio para adaptarnos a las nuevas condiciones del entorno y nuestras circunstancias. El entorno es algo dinámico. No estático. ¿Qué nos impide cuestionar nuestra forma de pensar y nuestra forma de actuar? Puede que lo que fuera adecuado en un momento determinado ya no lo sea tanto ahora. Ese cambio puede ser de identidad, de valores, creencias, capacidades, comportamientos, incluso podemos cambiar nuestro entorno inmediato. Todos ellos cambios profundos, que revelan nuestro verdadero ser. Quienes queremos ser.

Para evolucionar, tenemos que dejar salir al "alma", conocer su visión para nosotros, su misión. Sin embargo, la mayoría de las veces actuamos guiados por el "ego".

Es el ego quien toma las riendas de nuestra vida sin que nos demos cuenta. El ego busca la seguridad y la supervivencia y está dotado de algunas creencias limitantes. Al ego no le gustan demasiado los cambios, la incertidumbre que los rodea. El miedo alimenta al ego y eso determina nuestro comportamiento. El ego busca la sociabilidad, la necesidad de ser aceptado. Dicha necesitad tiene un matiz excluyente, el que no es mi amigo es mi enemigo (¿de verdad?, ¿TODOS los que no son tus amigos son tus enemigos?...). El ego también busca ser un experto, sobresalir, ser el mejor.

Para buscar la transformación debemos dar rienda suelta a la curiosidad, al alquimista que todos llevamos dentro, dotados de flexibilidad e independencia.

Ese alquimista nos proporcionará claridad, optimismo, paciencia. Nos hará predicar con el ejemplo, aportar valor a los demás. Todo ello nos pondrá en contacto con nuestra parte visionaria y alcanzaremos el equilibrio entre ego y alma que nos llevará a la plenitud. A la felicidad. Al éxito.

Cuando estás en contacto con tu esencia, fluyes, estás en tu zona de excelencia, desde ahí se produce tu evolución. ¿Qué necesitas? Salir de la zona de confort. Ser consciente de tus pensamientos, de tus emociones, de tus comportamientos. Muchas veces vivimos en el pasado, incluso en el futuro, y eso impide que vivamos el aquí y el ahora, y no disfrutemos del momento. Vive el presente aprendiendo del pasado y creando tu futuro.

Cuando somos conscientes de lo que pensamos, de lo que sentimos y de cómo nos comportamos es cuando llegamos a conocernos de verdad. Conociéndonos de verdad, podemos ser  coherentes. Coherentes con nuestra esencia y eso nos dará la felicidad. Llegaremos a alinearnos con nuestro propósito.

Todo cambio implica flexibilidad. Cuando somos conscientes, podemos ser más flexibles.

Te animo a que alcances la mejor versión de ti mismo. No dejes que tu ego se alimente por la crisis, por los miedos, y te impida evolucionar. Ahora, más que nunca, son tiempos de cambio. Empieza por hacer caso a tu intuición.

Como dijo Einstein: “Tan sólo la intuición, al igual que en la relación que se establece entre dos amantes, es capaz de permitir un conocimiento más allá de cualquier evaluación lógica”.


Si quieres que hablemos, pídemelo aquí.