Mostrando entradas con la etiqueta aprendizaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aprendizaje. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de diciembre de 2014

¿En tierra hostil?

Huida, parálisis, ataque son los mecanismos de defensa que nos proporciona el estrés, cuando considera que estamos en peligro, para ayudarnos a sobrevivir.

Son mecanismos automáticos de los que nos ha dotado la evolución y que nos han sido muy útiles en determinadas circunstancias, cuando nos adentramos en territorio hostil, para estar alerta y lograr sobrevivir ante una amenaza inminente. Hablamos de esas situaciones en las que pararnos a pensar y razonar nos llevaría al más fatal de los desenlaces, la muerte.

Sin embargo, hay otras circunstancias en las que, a pesar del peligro, también hay una gran oportunidad. Aquí la huida, la parálisis y el ataque no nos ayudan en absoluto. Aquí no se trata de sobrevivir, sino de adaptarse. Aquí el secuestro emocional nos provocaría un desgaste tal que boicotearía nuestra capacidad de adaptación.

Aquí lo importante es dar rienda suelta a nuestra creatividad, capacidad de atención, perspectiva y memoria. Esto nos permitirá aprender y adaptarnos al nuevo territorio desconocido, que no hostil. Este sería otro mecanismo de defensa, activado también por el estrés, cuando lo que necesitamos es adaptarnos.

Por tanto, es de vital importancia identificar en qué terreno nos movemos.

Como nos dice el Dr. Mario Alonso Puig, para pasar del mecanismo de supervivencia al de adaptación cuando vemos que estamos secuestrados por la amígdala, el centro emocional de nuestro cerebro, y nos encontramos ante una situación que requiere adaptación en lugar de supervivencia hemos de tener en cuenta:

1.    ¿Dónde estás fijando tu atención? Nuestra atención es selectiva, podemos elegir en qué nos fijamos. “Vemos donde miramos”.  

2.    Cómo son tus expectativas, tanto sobre ti como sobre los demás. Cuánto más elevadas sean mayor capacidad de adaptación. 

3.   Cómo te hablas a ti mismo. ¿Nos tratamos como nos gustaría que nos trataran los demás, o somos despiadados en nuestro dialogo interno? ¿Eres consciente?  

4.    Cómo te tratas ante el error necesario para el aprendizaje. ¿Te castigas, lo ocultas, aprendes de él…?

“Para adaptarnos tenemos que explorar, conocer, comprender y aprender los patrones que conforman  este nuevo entorno... La adaptación pide de nosotros no sólo apertura mental para explorar nuevas posibilidades, sino también la fortaleza emocional para atrevernos a hacer lo que tal vez antes no nos hemos atrevido.” – Dr. Mario Alonso Puig. 

¿Quieres que hablemos? Pídemelo aquí..



viernes, 28 de febrero de 2014

A la Defensiva

¿Alguna vez te has parado a pensar en tu reacción ante una crítica?, ¿cómo la recibes?, ¿cuál es tu actitud en ese momento?

Tendemos a asociar la palabra crítica con algo negativo, sin embargo, a pesar de que su contenido pueda no gustarnos (habrá que ver qué es lo que nos toca la fibra, ya que ahí  es donde está el meollo de la cuestión) recibir una crítica es uno de los mayores regalos que quien la da nos hace, puede que sin saberlo siquiera.

Quien hace una crítica nos está dando feedback, información relevante para nuestro aprendizaje. Es verdad que hay muchas formas de hacer críticas, pero no es eso lo que estamos valorando, sino cómo las recibes tú.

Seguro que has experimentado esa sensación de disgusto en más de una ocasión, cuando alguien te hace un comentario que como una bala va directo a tu ego. ¿Qué es lo que haces en ese momento?, ¿qué pasa por tu mente? Aunque no lo expreses y te lo calles, ¿qué está produciendo ese pensamiento en ti?, ¿dirías que estás escuchando o estás pensando en cómo responder para ganar la batalla?

Si es así como lo estás viviendo, como si fuera un combate en el que sólo puede haber un vencedor, entonces estarás limitando tu capacidad de aprendizaje y serás tú el perdedor. Tu ego se habrá apoderado de ti, estará decidiendo por ti, y hará que actúes en “piloto automático” perdiendo el control.

Si la vives como una amenaza, te pondrás a la defensiva, cerrarás tu mente y pasarás al ataque a continuación como si tu supervivencia dependiera de ello, cegado por el ego.

¿Dónde está la amenaza?, ¿en descubrir alguna de tus debilidades?

Imagina, por un momento, cómo sería lo contrario. Es decir, cómo sería ESCUCHAR la crítica abiertamente, hasta el final, en silencio, también mental, para poder reflexionar sobre su verdad y, si no te gusta lo que la verdad esconde, buscar la alternativa para transformar esa verdad. ¿Cómo sería ahora tu respuesta?, ¿dónde está el foco aquí, en ti o en quien hace la crítica?

¿Qué aprendes, tanto de la crítica, como de tu actitud?

¿Cuál va a ser el primer paso de tu transformación?

“La comunicación defensiva te lleva a la discusión. El ego se siente amenazado por el feedback negativo y castiga al mensajero.” – Stephen R. Covey.

Si quieres que hablemos, pídemelo aquí.

viernes, 31 de enero de 2014

Retroalimenación

Retroalimentación o “feedback”: echar una mirada hacia atrás para aprender, bien de forma autodidacta, bien con la ayuda de los demás, de nuestro comportamiento o rendimiento.

¿Qué necesitamos para tener un buen feedback? Información clara, concreta y concisa que nos ayude a mejorar, que haga énfasis en el comportamiento y no en el individuo. Puede incluir los aspectos a mantener, si seguimos haciéndolo así (¿qué concretamente debemos seguir haciendo así?) iremos por el buen camino. Los aspectos a mejorar, si centramos nuestra atención en ellos podremos ir definiendo unas competencias deseables para el éxito de nuestros proyectos y, para finalizar, los aspectos a eliminar, aquellos que es mejor que cambiemos por otros que nos faciliten el camino, o simplemente desechemos.

Cuando tenemos un grado de consciencia muy elevado de nosotros mismos, y del impacto que causamos en los demás, podemos hacer este ejercicio sin problema, aunque una visión externa nos puede dar otro enfoque muy enriquecedor.

En ocasiones nuestras emociones hacen que sintamos que nos comportamos de un modo determinado y, sin embargo, nuestra “puesta en escena” no está mostrando al público todo lo que nosotros creemos que ven. Si esto fuera así, tener el feedback de ese público, cliente, colega, colaborador, sería maravilloso ya que afectaría positivamente a nuestra autoestima y seguridad haciendo que nos sintamos más confiados y mostremos una mejor versión de nosotros mismos, con las consecuencias positivas que esto tendría, no sólo para nosotros sino también para nuestros receptores.

Imaginemos que es al revés, que creemos que lo estamos haciendo mejor de lo que realmente lo hacemos, ¿cuál sería aquí el beneficio de un buen feedback? Sin duda nos ayudaría a llegar al nivel que nosotros queremos tener y, de nuevo, esto tendría consecuencias favorables.

Ahora bien, ¿cómo recibimos ese feedback? Esta es una cuestión muy importante. ¿Escuchamos lo que tienen que decirnos, asimilamos el contenido e integramos aquello que  consideremos de ayuda o cerramos la mente, nos ponemos a la defensiva y empezamos a justificar nuestros actos, haciendo caso omiso de la información valiosísima que acabamos de recibir (aunque sea negativa)? ¿Lo vivimos como un regalo o como un ataque?

Que la información sea un regalo, no quiere decir que incorporemos todo aquello que nos hayan dicho, únicamente lo que esté alineado con nuestra esencia y nos ayude en el camino. El regalo consiste en un nuevo punto de vista que nos proporciona un campo de visión mayor, nuevas perspectivas que podíamos no haber tenido en cuenta. Nos ayuda a tomar conciencia y por lo tanto a aprender y a seguir evolucionando. Así pues, un buen feedback juega un papel muy importante en nuestra evolución.

¿Qué ocurre si nuestro entorno no nos da feedback? Estará limitando nuestro aprendizaje y nuestra capacidad de mejora. No obstante, conviene tener en cuenta que hay gente que no se siente cómoda haciendo este ejercicio y eso podría tener como consecuencia una información poco fiable, poco sincera.

Es importante distinguir la verborrea del feedback. Generalmente la primera hace hincapié sobre el individuo y tiende a juzgar.

¿Podemos pedir feedback? ¡Por supuesto! Haz preguntas claras, concretas y concisas sobre los comportamientos o rendimientos que quieras evaluar. Decide a quién pedirlo y ¡adelante!

“Feedback is the breakfast of champions” - Ken Blanchard.

Si quieres que hablemos, pídemelo aquí.

lunes, 29 de julio de 2013

Reinventarse

Es posible que alguno de vosotros esté pensando en reinventarse, en dar un nuevo rumbo a su vida. Si es así, ¡bienvenido!

Me encuentro con gente en esta situación centrándose en los “por qués”,  “quiero dar un nuevo rumbo a mi vida porque estoy harto, porque las circunstancias me obligan, porque mi jefe…”. Perfecto, cada uno de nosotros tenemos nuestras circunstancias, ¿qué tal si nos centramos en otro aspecto fundamental para lograrlo?: ¿QUÉ NECESITO PARA REINVENTARME?

En este último año, he sido consciente de lo que, para mí, es la receta de oro:

SABER + QUERER + HACER

Saber qué queremos ser, a qué nos queremos dedicar, cómo nos gustaría vivir, cómo nos gustaría que fuera una relación, qué nos hace felices, etc.…
                                                   
Querer hacerlo. Desearlo en nuestro fuero interno. Es algo nuestro, no de los demás. Un anhelo personal que nos llevará a ser más felices. A vivir en consonancia con lo que somos.

Y, finalmente, hacer. Pasar a la acción. De nada sirve saber lo que queremos si no lo ponemos en práctica.

Los tres son fundamentales, el uno sin el otro no produce el cambio deseado.  Podemos dedicarnos a soñar con reinventarnos o REINVENTARNOS.

Una herramienta muy apropiada para llevar a cabo este cambio es el coaching. El coaching es un proceso. Un proceso de cambio que puede tener un impacto muy poderoso en el logro de nuestros objetivos y, por lo tanto, en seguir evolucionando.

En este proceso intervienen dos personas: El coach, persona que guía el proceso, y el coachee, quien acude a él para conseguir su objetivo.

¿Cómo se desarrolla este proceso? Se favorece un espacio y un momento para la reflexión, mediante preguntas poderosas, y otras herramientas propias del coaching. Con esta reflexión se potencia la toma de conciencia. Toma de conciencia de quiénes queremos ser y dónde queremos estar y, para lograrlo, de quienes somos, dónde estamos y qué necesitamos para conseguir lo que deseamos. Es, por tanto, un proceso de aprendizaje. Pero no un aprendizaje al uso, sino un aprendizaje sobre nosotros mismos y nuestras capacidades para el cambio. Para gestionar adecuadamente el cambio que queremos llevar a cabo en nuestras vidas.

Hasta aquí, tratamos el SABER.

Quiero remarcar que, en un proceso de coaching, no nos dedicamos únicamente a reflexionar, esto es muy importante, sino que, además, se define un plan de acción. El plan de acción personalizado que cada uno de nosotros necesita para alcanzar sus objetivos. Y digo personalizado, ya que cada uno de nosotros es único, lo que puede ser bueno para otro, puede que no lo sea tanto para mí. Cada uno tenemos nuestras creencias, principios y valores. Nuestra forma particular de ver el mundo. Nuestro mapa del tesoro. Pero el mapa ¡no es el territorio! El territorio es más amplio que el mapa, tiene más matices, tiene diferentes perspectivas, tiene más alternativas. El coach ayudará al coachee a abrir su mente para que pueda ver el territorio, no sólo el mapa.

El coach nunca va a dar instrucciones al coachee, no va a decirle lo que tiene o no que hacer, va a alumbrar los recovecos del camino, pero no le dirá qué sendero debe tomar. Las decisiones se toman por el coachee, en función de sus creencias y valores.

Acabamos de ver el HACER.

Para que un proceso de coaching tenga éxito es requisito fundamental que el coachee esté totalmente  comprometido con él, con las acciones que forman parte del plan de acción. Si no las lleva a cabo, el proceso no tendrá éxito.

Coaching no es sinónimo de magia. Aquí los resultados no caen del cielo. Son fruto del esfuerzo y la responsabilidad del coach y del coachee.

Vemos, por tanto, la importancia del QUERER.

Finalmente, es fundamental ser honesto y estar dispuesto a confrontar las propias creencias y valores, es decir, a transformar las creencias limitantes en potenciadoras. Para eso, es necesario tener la mente abierta, ya que, aprender es modificar nuestra conducta y hemos dicho que el coaching es un proceso de aprendizaje para el cambio.

“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que mejor responde al cambio”. Charles Darwin.

Si quieres que hablemos, pídemelo aquí.

sábado, 11 de mayo de 2013

No existe el FRACASO sino experiencia y APRENDIZAJE

La primera vez que me dijeron “Marian, no existe el fracaso, sino aprendizaje”, me quedé epatada. Qué forma más sencilla de ver las cosas, pensé. Y ahora, además, veo que no sólo es sencilla, sino enriquecedora. Se trata de analizar los resultados desde otro punto de vista, un punto de vista que aporta, que da luz, que abre la mente, que motiva a seguir intentándolo.


Imagina, por un momento, cómo habrías vivido aquellos resultados no deseados si en lugar de fijarte únicamente en el resultado, te hubieras fijado en todo lo que aprendiste en el proceso. Si hubieras cambiado tu foco de atención hacia lo que ese intento te había aportado en lugar de centrarte en lo que no habías conseguido. Probablemente tu percepción sería más positiva y tus ganas de volver a intentarlo seguirían existiendo, mientras que cuando nos centramos en el resultado negativo, nos hundimos, nos machacamos, nos juzgamos, nos encasillamos, nos desvalorizamos y, desde ese estado, es muy difícil que volvamos a intentarlo y, por supuesto, que podamos obtener el resultado perseguido.


Para ilustrar la importancia de relativizar y vivir el aprendizaje, a continuación te pongo unos ejemplos de fracasos de famosos:


Thomas Alva Edison. Un día salió del colegio llorando, sus maestros le habían dicho que era “estéril e improductivo”. Cuando inventó la lámpara incandescente, realizó más de dos mil experimentos hasta lograr que funcionara. Un joven periodista le preguntó qué había sentido con tantos fracasos. Él respondió: "No fracasé ni una sola vez. Sólo fue un proceso de dos mil pasos”. Patentó más de 1.000 inventos durante su vida adulta. (Wikipedia).


Walt Disney e Iwerks fundaron una compañía llamada "Iwerks-Disney Commercial Artists" en enero de 1920, no consiguieron demasiados clientes y tuvieron que abandonar. Después de dos años en Film Ad, Disney creyó que había adquirido la experiencia suficiente como para emprender un nuevo negocio por su cuenta. En 1922, fundó la empresa Laugh-O-Gram Films, Inc., dedicada a realizar cortometrajes animados. Tras crear su último corto, la mezcla de acción real y animación Alice's Wonderland, el estudio se declaró en bancarrota, en junio de 1923. Llegó a Los Ángeles y recorrió sin éxito todos los estudios buscando trabajo, al no encontrarlo, optó por volver a intentarlo con la animación. Su primer estudio en Hollywood fue un garaje en casa de su tío Robert, convenció a su hermano Roy para que se encargase de la gestión económica del estudio. Este fue el comienzo del Disney Brothers' Studio, el germen de la futura The Walt Disney Company. (Wikipedia).


Albert Einstein. No empezó a hablar hasta los 3 años. A los 15, un profesor le dijo que “nunca conseguiría nada en la vida”. Su tío, Jacob Einstein, un ingeniero con gran inventiva e ideas, incentivó sus inquietudes científicas proporcionándole libros de ciencia. Ya en la edad adulta, un grupo de enemigos de sus teorías, en la Alemania Nazi, llegó a crear una asociación en su contra, e incluso un hombre fue acusado de promover su asesinato. Por si fuera poco, se publicó un libro titulado Cien autores en contra de Einstein,  a lo que él se limitó a decir: "¿Por qué cien? Si estuviera equivocado, bastaría con uno solo” (Wikipedia).


Auguste Rodin: Tras una época en la que asistió a las clases de dibujo y modelado de la École Impériale de Dessin, y tras haber suspendido el examen de ingreso en la École des Beaux-Arts, el artista se formó por su cuenta y refinó su técnica trabajando como cantero para una serie de talleres de decoración ( Museo Thyssen).  Dio un nuevo rumbo a la concepción del monumento y la escultura pública. Debido a esto, ha sido denominado en la Historia del Arte como el primer moderno. (Wikipedia).


Woody Allen. A finales de 1953, ingresó en la Universidad de Nueva York, donde, entre otras materias, cursaba Producción cinematográfica. Uno de los profesores le dijo alguna vez “no eres material de Universidad. Creo que tendrías que recibir ayuda psiquiátrica, porque me parece que no tendrás mucha suerte para encontrar trabajo…” Actualmente es director, guionista, actor, músico, dramaturgo, humorista y escritor. Ganador del premio Óscar en cinco ocasiones. Es uno de los directores más respetados, influyentes y prolíficos de la era moderna. (Wikipedia).

Jimmy Hendrix. Aprendió practicando constantemente, mirando cómo tocaban otros músicos más experimentados como B.B. King. A los 16 años, su única calificación baja en la escuela fue una F en clase de música. En el año 2003, la revista Rolling Stone lo eligió como el mejor guitarrista de todos los tiempos y en 2004 lo incluyó en su lista de los mejores artistas de toda la historia (nº 6). En 2009, la revista estadounidense Time lo situó como el mejor guitarrista de guitarra eléctrica de la historia, por delante de B.B. King, Chuck Berry, Jimmy Page, Keith Richards y Eric Clapton, entre otros.


Como decía Samuel Beckett, “da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.”


Ahora, para que disfrutes del aprendizaje de uno de ellos, te dejo este enlace: 

Sube el volumen y siéntelo…

Si quieres que hablemos, pídemelo aquí.

lunes, 1 de abril de 2013

Ser consciente

Ser consciente, tan importante y tan poco considerado. Aquí me voy a referir a ser consciente de uno mismo, de nuestros propios actos, de nuestros pensamientos, de cómo somos hoy y cómo queremos ser mañana.

Lo primero que hemos de hacer cuando queremos modificar nuestro comportamiento es saber qué origina dicho comportamiento, para ello es fundamental que nos observemos, que comprendamos nuestras reacciones y que aprendamos algo de ellas.

¿Qué significa observarnos? Significa dedicarnos tiempo. Significa vivir el presente, aquí y ahora, con todos los sentidos puestos en ello, concentrados. De este modo, podremos descubrir cuáles son los desencadenantes de nuestras emociones y la reacción impulsiva que de ellos se desprende. Observar cómo escuchamos, cómo percibimos los estímulos, cómo los procesamos (juzgamos, relativizamos, aprendemos, dogmatizamos, censuramos, encasillamos…), cómo reaccionamos, cómo manifestamos nuestras emociones y nuestras acciones. Cómo nos comportamos.

Para ser capaces de observar todos esos aspectos que nos conforman tal y como somos hoy en día, hemos de esforzarnos mucho en estar atentos, en no poner el piloto automático. Debemos fijarnos más en cómo los acontecimientos producen efectos en nosotros mismos que en los acontecimientos en sí.

Con la observación viene el aprendizaje, en este caso, sobre nosotros mismos. Comenzamos a comprender cómo son nuestros mecanismos de respuesta y, si no nos gustan, podemos empezar a cuestionarlos para cambiarlos. Es fundamental tomarse tiempo y practicar nuevas respuestas, las deseadas, para integrarlas en nuestro comportamiento hasta que las no deseadas queden desechadas por obsoletas y/o entorpecedoras en el logro de nuestros objetivos. Este aprendizaje es fundamental para adaptarnos al cambio y nos aportaría regulación emocional.

Por ejemplo, cuando experimentamos un estado de ansiedad, notamos una elevada tensión muscular. Dicha tensión muscular se produce automáticamente y de modo involuntario. Es la respuesta fisiológica de un estado de alarma, lucha, huida o emergencia, pero podemos aprender a controlarla voluntariamente (como cuando regulamos nuestra respiración). Si queremos salir de ese estado de ansiedad y lograr la relajación, hemos de centrarnos en la tensión muscular (requisito imprescindible: ser consciente de que tenemos dicha tensión muscular y de que estamos ansiosos) para perseguir una disminución de la misma. Para ello podemos hacer diferentes ejercicios físicos que nos ayuden a relajar la musculatura, esto activará una serie de mecanismos en nuestro sistema nervioso, logrando, a su vez, una sensación de relajación que sustituirá el estado inicial de ansiedad.

Por tanto, tomar conciencia de nosotros mismos nos ayuda a adaptarnos a los cambios para evolucionar hacia aquello que queremos ser y, de ese modo, lograr aquello que queremos conseguir. A descubrir nuestra esencia y darle la oportunidad de manifestarse. En ocasiones necesitamos a alguien que sea el espejo en el que mirarnos para obtener una imagen fiel de nosotros mismos (un coach podría hacer ese papel).

Este proceso ha de llevarse a cabo desde la humildad del aprendiz, la coherencia con uno mismo y el respeto a nosotros mismos, y a los demás.

Ese mejor conocimiento de nosotros mismos nos proporcionará mayor iniciativa que nos brindará más libertad de acción. Pero ojo, esa iniciativa ha de ir emparejada con conocimiento.

“Aprender, recordar y experimentar es nuestro don como seres humanos. Este proceso nos cambia para siempre. Dejar de aprender es dejar de cambiar. Nuestro cambio es nuestra evolución”. Dr. Joe Dispenza (bioquímico).

Si quieres que hablemos, pídemelo aquí.