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martes, 30 de junio de 2015

Los intangibles


Existe una serie de características que te definen. La forma en la que las expresas y las vives te hacen único.

Irán evolucionando contigo, algunas sobresaldrán, otras te gustará mejorarlas, algunas incorporarlas y otras quizá quieras transformarlas.

Podrán copiar lo que haces, podrán copiar lo que dices pero nadie podrá copiar lo que eres.

¿Quién eres tú? Sabemos que interpretamos diferentes papeles según la situación en la que nos encontremos, sin embargo, nuestra esencia permanece inalterable en todos ellos.

Un solo acto no muestra quien eres. Una etiqueta no muestra quien eres, sino multitud de ellas interrelacionadas entre sí, en diferentes contextos y con diferentes personas.

Eso es lo que los demás ven de ti. Ahora bien, ¿qué ves tú de ti? ¿Coincide con lo que muestras en público?

Tu esencia es tu marca.

¿Eres capaz de reconocerla y de expresarla?

“Los valores tangibles son muy fáciles de reproducir, pero los intangibles pueden diferenciarnos de una manera mucho más sólida, mucho más difícil de imitar, lo cual también aumenta la atractividad de nuestro perfil en la búsqueda de oportunidades profesionales.” Herb Kelleher.


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miércoles, 27 de mayo de 2015

Silencio


Para John Cage, el compositor de “el silencio”, lo que llamamos generalmente silencio es más bien una predisposición mental o un estado de ánimo porque, en realidad, estamos rodeados permanentemente de sonidos.


Paradójicamente, tomando esta idea  como base, considerando que el silencio es una predisposición mental más que lo opuesto al sonido, puede ocurrir que sea precisamente un tipo de sonido el que nos ayude a conseguir nuestro silencio interior.

En mi caso, ese sonido es el de la lluvia tormentosa… 

Pero, ¿a qué me refiero cuando hablo de conseguir nuestro silencio interior? Me estoy refiriendo a generar ese estado mental en el que podemos conectar directamente con nuestra esencia y dejar que nos muestre aquello que tanto nos cuesta ver.

Para generarlo necesitamos dedicarle y dedicarnos TIEMPO. Necesitamos hacer un viaje interior desde la cabeza al corazón. Dejar “el pensar” atrás, para llegar “al sentir” y, desde ahí, “al ser”.

El vehículo que nos trasportará de un lugar a otro será la respiración.

Primero observándola, sin forzarla, poniendo en ella toda la atención. Poco a poco se transformará en una respiración lenta y profunda que te ayudará a expulsar lo que sobra de ti con cada espiración y a llenarte de lo que necesitas con cada inspiración...

Esa respiración te permitirá observar los pensamientos como olas en el mar de tu mente... Cómo vienen y van, cómo unos llevan a otros... Cómo algunos se pierden en la inmensidad…

Notarás cómo tu mente se va serenando y empezarás a escuchar tu propia música desde el interior...

Siéntela y deja que te lleve hasta tu esencia…


Encuentra ese espacio que te ayude a empezar. Un espacio libre de interrupciones, en el que te resulte agradable estar. Relaja los músculos de tu cuerpo y siéntate en una postura cómoda, con los ojos abiertos o cerrados, como tú prefieras, y comienza tu viaje al silencio.

Al principio será difícil, te costará encontrar tu ritmo, pero una vez lo descubras, podrás bailar a su son siempre que quieras.

Imagina que el silencio fuera música… ¿cómo sonaría la tuya?


“Hay un sonido de felicidad constantemente en tu interior, como en el interior de todo el mundo. Sólo tenemos que permanecer en silencio para oírlo.” – Osho.


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viernes, 27 de febrero de 2015

Imagine

Hoy la cosa va de imaginar…
Vivimos inmersos en las prisas del día a día. Tenemos la agenda repleta de cosas que hacer: vida social, familia, trabajo, deporte, ¿ocio?…
A veces estamos apagando fuegos constantemente y eso nos impide ver más allá. Estamos aquí pensando qué tenemos que hacer después y nos olvidamos de que, ahora, estamos aquí…
Así es bastante complicado tomar decisiones que nos ayuden a definir el futuro que queremos, incluso simplemente vivir el momento, es decir, VIVIR. Nos dejamos llevar por la marea y, a veces, la resaca nos deja KO en la inmensidad del océano.
Dado el caso, no se trata de nadar contracorriente, agotándonos y hundiéndonos en las profundidades, sino en paralelo a la orilla para escapar de ese poder de succión y encontrar aquel remanso que nos permita tomar perspectiva y volver a conectar con nosotros mismos.
La cuestión es, ¿dónde está la orilla? Párate. Búscala. Sitúate y comienza a nadar. Al cabo de un rato atisbarás ese remanso.
¿Cómo es? .......imagínalo....... ¿dónde está? ........... ¿qué necesitas para llegar hasta él? …………… ¿de qué tienes que prescindir para disfrutar de ese espacio?
Ahora que ya has localizado “tu zona” quédate ahí un rato y regodéate disfrutando de ella…
Desde ahí tienes la capacidad de mirar a tu alrededor y verlo todo con perspectiva, como si fueras un observador.
Puedes ver los intereses que te mueven en la vida y acercarte a ellos para descubrir más. Puedes ver tu fortaleza y cómo usarla para que te ayude a salir de la corriente.
Puedes verte a ti mismo comportándote como te gustaría en determinadas ocasiones. Tienes la posibilidad de verte tantas veces como quieras, hasta que estés satisfecho con lo que ves, al fin y al cabo eres el director de escena.
Puedes crear tu película, aquella en la que tú seas el protagonista. Puedes jugar saliendo a escena e imaginando cómo sería todo si cambiaras determinados comportamientos y actitudes. Será tu laboratorio de pruebas hasta que encuentres la fórmula que deje salir tu esencia.
¿Qué ves? ........... ¿qué sientes? …………….. ¿qué escuchas?
En esa zona nadie te juzga, ni siquiera tú. Simplemente observas, exploras, descubres…
Deja volar tu imaginación, que te lleve tan lejos como quiera, tanto en el espacio como en el tiempo.
Ya puedes regresar de tu viaje poco a poco. Si quieres, puedes anotar aquellas experiencias y descubrimientos que más te hayan impactado o interesado. Serán la guía de tu futuro.
Tener una visión a largo plazo te ayudará a orientarte y a tomar decisiones hoy, el momento en el que VIVES.
Esa visión será tu motivación, nunca una obsesión.
Igual que John Lennon imaginó su mundo perfecto, prueba a imaginar el tuyo, ¿cómo sería?

“…nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y costumbres.” – “La vida del Buscón” – Francisco de Quevedo.

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martes, 30 de septiembre de 2014

ViVe el Cambio

Hoy quiero compartir con vosotros la apertura de un nuevo espacio desde el que seguir contribuyendo a la evolución del potencial humano que, a su vez, es fruto del mío propio.

Este nuevo espacio es:


Un espacio dedicado al desarrollo personal, profesional y empresarial.

Un espacio dedicado a aquellos que queremos transformarnos en busca de la excelencia para ser un referente.

Un espacio dedicado a aquellos que queremos crear nuestro futuro hoy.

ViVeKa, vive el cambio es el resultado de un proceso de transformación profesional originado por el inconformismo que me caracteriza, por el afán de superación y el espíritu emprendedor que llevo dentro.

Existe una expresión hindú que se utiliza para manifestar el “poder que posee la razón humana para reconocer el buen camino a seguir y para guiar a la personalidad por dicho camino, animándola y ayudándola a evitar todo peligro”. Esa expresión es VIVEKA.

VIVEKA define perfectamente una de las consecuencias que, para mí, tiene el coaching, que no es otra que SER CONSCIENTES de nosotros mismos, estar en contacto con nuestra esencia.

De aquí surge ViVeKa, vive el cambio.

Te ayudaremos a que encuentres otras OPCIONES para seguir avanzando. Aquí no hay garantías, lo que si hay es COMPROMISO, HONESTIDAD y PASIÓN.

Si te mueve el aspecto profesional, ya seas autónomo, pyme o si estás pensando en emprender una nueva actividad, además te ayudaremos en la gestión de tu negocio.

Tendrás a tu disposición todos los beneficios de un departamento de administración y finanzas adaptado a tus necesidades.

Comenzaremos esta nueva etapa con talleres dirigidos a emprendedores, pymes y personas en evolución. Serán el inicio de la transformación

Quisiera terminar haciendo los agradecimientos oportunos, ya que, como dice mi madre, “es de bien nacida ser agradecida” así que…

Quiero agradecer a mis padres su apoyo incondicional, no sólo moralmente, sino también activamente. No concibo este proyecto sin su ayuda.

A Víctor, mi compañero en la vida, por creer en mí. Por su trabajo en este proyecto. Fundamental. Por darme paz y darme guerra.

A Guillermo y Mari por darme difusión y ayudarme a conseguir voluntarios para mis prácticas.

A Guiller y Clara por abrirme las puertas de su casa y ponerla a mi total disposición.

A los voluntarios del periodo de prácticas por confiar en mí.

A Sole y Ángela por su energía en nuestros viajes.

A Sonia y Alfonso por nuestras conversaciones.

A Jorge por permitirme ser tan flexible.

A mis “coaches” María, Mari Carmen, Mamen y Estela por alumbrar mi camino.

A Víctor G. por su disposición para atender mis dudas en asuntos laborales.

A D’ARTE por abrirme camino.


A mis alumnas de la 8ª y 9ª edición del Especialista Universitario en Coaching con IE y PNL. Ha sido una experiencia muy enriquecedora. He aprendido grandes cosas con vosotras. Gracias por vuestras recomendaciones, vuestros feedbacks y gracias por querer seguir trabajando conmigo.

A TODOS mis clientes, su evolución forma parte de la mía propia.

Gracias a todos por vuestra contribución a este proyecto.


“La diferencia entre lo que hacemos y lo que somos capaces de hacer resolvería la mayoría de los problemas del mundo.” – Mahatma Gandhi.


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domingo, 23 de junio de 2013

In-tueri

Intuición, del latín “In-tueri”, ver en el interior.

Aparece cuando percibimos la verdad sobre algo sin explicación alguna. La esencia de las cosas. Simplemente lo sabemos, lo sentimos, algo en nuestro interior nos dice que es así. Nos sentimos iluminados, tenemos una visión clara sobre lo que queremos. Sabemos que si la seguimos nos sentiremos liberados y realizados.

Nos anima a decidir en un sentido u otro, pero no nos condiciona, no nos obliga, no nos impone. No nos hará decidir algo malo para nosotros.

No es una emoción, no es una opinión. Es más, puede que ante la elección intuitiva sintamos miedo. Miedo a hacer, miedo a arriesgarnos, al qué dirán…, pero la característica del impulso intuitivo es que, a pesar del miedo, la intuición te dice que quieres hacerlo, quieres arriesgarte, quieres experimentar.

Es una guía en nuestra conducta. El sexto sentido… “algo me dice que…”.

Según Henry Bergson (filósofo francés 1859-1941) el verdadero conocimiento de la continuidad de la vida nos lo da la intuición, gracias a la memoria que él llama pura o espiritual. La idea de proceso, de evolución, es central en el trabajo de Bergson. La evolución va de dentro a fuera, según él, siguiendo una fuerza interior, un impulso intuitivo, que hace que sucedan las cosas.
             
Para Bergson, por tanto, la intuición obedece al conocimiento que surge de la percepción que cada individuo tenga de su realidad psíquica, dependerá del tipo de experiencias reales que haya tenido. Es algo subjetivo, propio de cada individuo.

Estudios más recientes nos dicen que no sólo hay neuronas en el cerebro, sino que también se encuentran en el corazón, el intestino y los genitales…

El corazón tiene un sistema nerviosos independiente, bien desarrollado, que envía información al cerebro de forma rápida, de naturaleza intuitiva, incluso, según Howard Martin (uno de los pioneros en el estudio de la coherencia cardiaca), existiría una conexión espiritual a través del corazón.

Annie Marquier, matemática e investigadora de la conciencia, comenta en un entrevista realizada por La Vanguarda.com “…el cerebro del corazón activa en el cerebro de la cabeza centros superiores de percepción completamente nuevos que interpretan la realidad sin apoyarse en experiencias pasadas. Este nuevo circuito no pasa por las viejas memorias, su conocimiento es inmediato, instantáneo, y por ello, tienen una percepción exacta de la realidad…”. (Si quieres echarle un vistazo, puedes hacerlo aquí).

¿Cabe, entonces, interpretar que la intuición no depende de experiencias pasadas, sino que es una iluminación directa del corazón influida por su propia inteligencia independiente?

 ¿Qué te sale de dentro? Es tu corazón quien te habla, quien opina también. No olvides tenerlo en cuenta. Escucha a tu corazón.

Parece pues, que si tenemos en cuenta lo que nos dice nuestra intuición a la hora de tomar una decisión, ésta será la adecuada para nosotros.

Para estar en conexión con ella, uno de los requisitos imprescindibles es estar dispuestos a navegar en nuestro interior.

¿Qué es lo que quieres? ¿Qué es lo que te motiva? Vemos de nuevo la importancia de conocerse a uno mismo, de ser conscientes de lo que sentimos, queremos y hacemos. Descubriendo nuestra motivación y, no menos importante, aceptándola, seguro tomaremos decisiones adecuadas, decisiones que nos harán sentir bien y nos acercarán a lo que queremos.

“Probamos por medio de la lógica, pero descubrimos por medio de la intuición”. Henri Poincairé, matemático y filósofo francés.


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lunes, 1 de abril de 2013

Ser consciente

Ser consciente, tan importante y tan poco considerado. Aquí me voy a referir a ser consciente de uno mismo, de nuestros propios actos, de nuestros pensamientos, de cómo somos hoy y cómo queremos ser mañana.

Lo primero que hemos de hacer cuando queremos modificar nuestro comportamiento es saber qué origina dicho comportamiento, para ello es fundamental que nos observemos, que comprendamos nuestras reacciones y que aprendamos algo de ellas.

¿Qué significa observarnos? Significa dedicarnos tiempo. Significa vivir el presente, aquí y ahora, con todos los sentidos puestos en ello, concentrados. De este modo, podremos descubrir cuáles son los desencadenantes de nuestras emociones y la reacción impulsiva que de ellos se desprende. Observar cómo escuchamos, cómo percibimos los estímulos, cómo los procesamos (juzgamos, relativizamos, aprendemos, dogmatizamos, censuramos, encasillamos…), cómo reaccionamos, cómo manifestamos nuestras emociones y nuestras acciones. Cómo nos comportamos.

Para ser capaces de observar todos esos aspectos que nos conforman tal y como somos hoy en día, hemos de esforzarnos mucho en estar atentos, en no poner el piloto automático. Debemos fijarnos más en cómo los acontecimientos producen efectos en nosotros mismos que en los acontecimientos en sí.

Con la observación viene el aprendizaje, en este caso, sobre nosotros mismos. Comenzamos a comprender cómo son nuestros mecanismos de respuesta y, si no nos gustan, podemos empezar a cuestionarlos para cambiarlos. Es fundamental tomarse tiempo y practicar nuevas respuestas, las deseadas, para integrarlas en nuestro comportamiento hasta que las no deseadas queden desechadas por obsoletas y/o entorpecedoras en el logro de nuestros objetivos. Este aprendizaje es fundamental para adaptarnos al cambio y nos aportaría regulación emocional.

Por ejemplo, cuando experimentamos un estado de ansiedad, notamos una elevada tensión muscular. Dicha tensión muscular se produce automáticamente y de modo involuntario. Es la respuesta fisiológica de un estado de alarma, lucha, huida o emergencia, pero podemos aprender a controlarla voluntariamente (como cuando regulamos nuestra respiración). Si queremos salir de ese estado de ansiedad y lograr la relajación, hemos de centrarnos en la tensión muscular (requisito imprescindible: ser consciente de que tenemos dicha tensión muscular y de que estamos ansiosos) para perseguir una disminución de la misma. Para ello podemos hacer diferentes ejercicios físicos que nos ayuden a relajar la musculatura, esto activará una serie de mecanismos en nuestro sistema nervioso, logrando, a su vez, una sensación de relajación que sustituirá el estado inicial de ansiedad.

Por tanto, tomar conciencia de nosotros mismos nos ayuda a adaptarnos a los cambios para evolucionar hacia aquello que queremos ser y, de ese modo, lograr aquello que queremos conseguir. A descubrir nuestra esencia y darle la oportunidad de manifestarse. En ocasiones necesitamos a alguien que sea el espejo en el que mirarnos para obtener una imagen fiel de nosotros mismos (un coach podría hacer ese papel).

Este proceso ha de llevarse a cabo desde la humildad del aprendiz, la coherencia con uno mismo y el respeto a nosotros mismos, y a los demás.

Ese mejor conocimiento de nosotros mismos nos proporcionará mayor iniciativa que nos brindará más libertad de acción. Pero ojo, esa iniciativa ha de ir emparejada con conocimiento.

“Aprender, recordar y experimentar es nuestro don como seres humanos. Este proceso nos cambia para siempre. Dejar de aprender es dejar de cambiar. Nuestro cambio es nuestra evolución”. Dr. Joe Dispenza (bioquímico).

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lunes, 21 de enero de 2013

La evolución forma parte de nuestra naturaleza.


Hemos llegado hasta aquí a través de la evolución de las especies, ¿qué nos hace pensar que este proceso ha terminado?
                      
Toda evolución implica un cambio. Un cambio para adaptarnos a las nuevas condiciones del entorno y nuestras circunstancias. El entorno es algo dinámico. No estático. ¿Qué nos impide cuestionar nuestra forma de pensar y nuestra forma de actuar? Puede que lo que fuera adecuado en un momento determinado ya no lo sea tanto ahora. Ese cambio puede ser de identidad, de valores, creencias, capacidades, comportamientos, incluso podemos cambiar nuestro entorno inmediato. Todos ellos cambios profundos, que revelan nuestro verdadero ser. Quienes queremos ser.

Para evolucionar, tenemos que dejar salir al "alma", conocer su visión para nosotros, su misión. Sin embargo, la mayoría de las veces actuamos guiados por el "ego".

Es el ego quien toma las riendas de nuestra vida sin que nos demos cuenta. El ego busca la seguridad y la supervivencia y está dotado de algunas creencias limitantes. Al ego no le gustan demasiado los cambios, la incertidumbre que los rodea. El miedo alimenta al ego y eso determina nuestro comportamiento. El ego busca la sociabilidad, la necesidad de ser aceptado. Dicha necesitad tiene un matiz excluyente, el que no es mi amigo es mi enemigo (¿de verdad?, ¿TODOS los que no son tus amigos son tus enemigos?...). El ego también busca ser un experto, sobresalir, ser el mejor.

Para buscar la transformación debemos dar rienda suelta a la curiosidad, al alquimista que todos llevamos dentro, dotados de flexibilidad e independencia.

Ese alquimista nos proporcionará claridad, optimismo, paciencia. Nos hará predicar con el ejemplo, aportar valor a los demás. Todo ello nos pondrá en contacto con nuestra parte visionaria y alcanzaremos el equilibrio entre ego y alma que nos llevará a la plenitud. A la felicidad. Al éxito.

Cuando estás en contacto con tu esencia, fluyes, estás en tu zona de excelencia, desde ahí se produce tu evolución. ¿Qué necesitas? Salir de la zona de confort. Ser consciente de tus pensamientos, de tus emociones, de tus comportamientos. Muchas veces vivimos en el pasado, incluso en el futuro, y eso impide que vivamos el aquí y el ahora, y no disfrutemos del momento. Vive el presente aprendiendo del pasado y creando tu futuro.

Cuando somos conscientes de lo que pensamos, de lo que sentimos y de cómo nos comportamos es cuando llegamos a conocernos de verdad. Conociéndonos de verdad, podemos ser  coherentes. Coherentes con nuestra esencia y eso nos dará la felicidad. Llegaremos a alinearnos con nuestro propósito.

Todo cambio implica flexibilidad. Cuando somos conscientes, podemos ser más flexibles.

Te animo a que alcances la mejor versión de ti mismo. No dejes que tu ego se alimente por la crisis, por los miedos, y te impida evolucionar. Ahora, más que nunca, son tiempos de cambio. Empieza por hacer caso a tu intuición.

Como dijo Einstein: “Tan sólo la intuición, al igual que en la relación que se establece entre dos amantes, es capaz de permitir un conocimiento más allá de cualquier evaluación lógica”.


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